Untitled, c. 2020, Courtesy of the Artist; Garth Greenan Gallery, New York

Victoria Gitman 

b. 1972, Buenos Aires, Argentina; lives and works in Hallandale Beach, Florida

Victoria Gitman creates small-scale oil paintings that challenge the viewer’s perception by painstakingly reproducing to scale seductive and luxurious objects, such as fur purses, jewelry, and details of paintings by Old Masters. Through a laborious process that involves long painting sessions and the use of magnifying glasses and specific light sources, Gitman interrogates these objects and their statuses, creating a complex web of value relationships between the real and the represented, illusionism and verisimilitude. For La Trienal, Gitman is exhibiting a series of new paintings based on vintage sequined jackets from the 1980s. This body of work’s historical references range from the geometric abstraction of artists like Mark Rothko and Piet Mondrian, to the Renaissance tradition of trompe l’oeil. Responding to a primarily male tradition, Gitman’s practice claims a regendering of painting: “The works point to the implicit identification of painting’s surface as feminine, bringing to the fore the traditional gendering that is embedded in the pictorial experience itself.”

Victoria Gitman crea pinturas al óleo de pequeña escala que desafían nuestra percepción al reproducir minuciosamente objetos seductores y lujosos como bolsos de piel, piezas de joyería y detalles de cuadros de maestros antiguos. A través de un laborioso proceso que implica largas sesiones de pintura y el uso de lupas y fuentes de luz específicas, Gitman interroga estos objetos y se cuestiona su estatus, al crear una compleja red de relaciones de valor entre lo real y lo representado, el ilusionismo y la verosimilitud. Para La Trienal, Gitman expone por primera vez una serie de nuevas pinturas basadas en chaquetas de lentejuelas vintage de los años ochenta. Las referencias históricas de esta obra van desde la abstracción geométrica de artistas como Mark Rothko y Piet Mondrian, hasta la tradición del trompe l ‘oeil. Respondiendo a un campo fuertemente masculino, la práctica de Gitman reivindica una reinterpretación de la pintura: “Las obras apuntan a la identificación implícita de la superficie de la pintura como femenina, al resaltar las tradicionales prácticas de género incrustadas en la propia experiencia pictórica.”